El adiós a un arquitecto del sonido: Muere Felipe Staiti, pilar eterno de Los Enanitos Verdes
14 de abril de 20263 min de lectura
El rock latinoamericano enfrenta hoy una de sus jornadas más tristes. Felipe Staiti, el virtuoso guitarrista y miembro fundador de Los Enanitos Verdes, falleció a los 64 años en su...
El rock latinoamericano enfrenta hoy una de sus jornadas más tristes. Felipe Staiti, el virtuoso guitarrista y miembro fundador de Los Enanitos Verdes, falleció a los 64 años en su Mendoza natal. Su partida marca el fin de una era para la agrupación que ayudó a definir el sonido del rock en español durante más de cuatro décadas. Staiti no solo fue el custodio de los acordes más emblemáticos del cancionero regional, sino que tuvo la valentía de tomar el micrófono para mantener viva la llama de la banda tras la muerte de su compañero de ruta, Marciano Cantero, en 2022.
Una batalla por la salud en suelo mendocino
El deceso del músico ocurrió en un centro hospitalario de la ciudad de Mendoza, donde permaneció bajo estricta observación médica debido a un cuadro clínico de alta complejidad. El origen de este deterioro físico se remonta a finales de 2024, periodo en el cual Staiti enfrentó una infección bacteriana de gravedad. Esta situación se agravó de forma considerable debido a su condición de celíaco, lo que provocó un estado de deshidratación profunda y una pérdida masiva de masa muscular.
A pesar de los esfuerzos del equipo médico y de su propia voluntad por retornar a los escenarios, las complicaciones de salud obligaron a la banda a suspender múltiples fechas de su itinerario internacional. Para este 2026, el guitarrista albergaba la ilusión de concretar una ambiciosa gira por Estados Unidos durante los meses de junio y julio. Asimismo, trabajaba en la producción de un nuevo disco de grandes éxitos que contaría con la participación de invitados de renombre tanto de la escena argentina como del circuito internacional.
La historia de Felipe Staiti en la música inició en 1979, cuando junto a Marciano Cantero y Daniel Piccolo dio vida a Los Enanitos Verdes. Los primeros cinco años del grupo transcurrieron en la escena local de bares y locales pequeños de Mendoza, un tiempo de aprendizaje y forja de un estilo propio. La consagración llegó finalmente en 1984 con el lanzamiento de su álbum homónimo. Aquel trabajo incluyó el éxito radial de 1984 que los instaló de forma definitiva en las emisoras de Buenos Aires y el resto del país.
Sin embargo, el salto a la inmortalidad ocurrió en la segunda mitad de la década de los 80. Con la publicación de Contrarreloj (1986), producido por Andrés Calamaro, la banda entregó piezas fundamentales como “Tus viejas cartas”. Poco después, en 1987, el disco Habitaciones extrañas consolidó su expansión por todo el continente con temas que hoy son patrimonio de la cultura popular. Este ascenso meteórico tuvo su punto máximo de exposición en el Festival de Viña del Mar de 1988, donde la banda demostró una solvencia técnica y una conexión con el público que los convirtió en referentes absolutos de la avanzada argentina en Chile.
La guitarra como voz y el desafío final
Felipe Staiti fue mucho más que un instrumentista; fue el sello distintivo de una sonoridad elegante y potente. Sus solos de guitarra, cargados de una técnica depurada y un sentido melódico envidiable, son una parte esencial de la identidad de Los Enanitos Verdes. Tras la partida de Cantero, Staiti asumió el rol de vocalista principal con una dignidad admirable. Su objetivo fue claro: evitar que el legado de la banda se extinguiera en el silencio.
La cultura de Mendoza y de toda América Latina pierde a un artista irreemplazable. El rock pierde a un talento inmenso y a una de sus cuerdas más brillantes.
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