El heavy metal y el hard rock latino están de luto tras confirmarse el sensible fallecimiento de Saúl Blanch a los 75 años de edad. El icónico cantante, considerado una figura pionera y fundamental para el desarrollo del género en la región, permanecía internado desde hacía varias semanas en un centro de salud de Buenos Aires.
Su partida marca el adiós de una de las voces más potentes, agudas e inconfundibles de la escena, cuyo legado musical quedó inmortalizado en los primeros pasos de agrupaciones esenciales del continente.
Nacido en 1951, Blanch inició su trayectoria a mediados de la década de 1970 al frente de Plus, una de las bandas fundacionales del hard rock argentino. Junto a esa formación grabó tres producciones de estudio: No pisar el infinito (1976), Plus (Melancólica muchacha) (1978) y Escuela de rock and roll (1981).
Tras su paso por otros proyectos como WC y Héroes, se incorporó a mediados de los años 80 a Rata Blanca, inmortalizando su voz en el álbum debut homónimo de la agrupación lanzado en 1988. En aquella placa histórica dejó interpretaciones memorables en temas clásicos que perduran hasta hoy en el repertorio del grupo, como “El sueño de la gitana”, “Chico callejero” y “Gente del sur”.
Sentida despedida del medio
A pesar de que su paso por el conjunto liderado por el guitarrista Walter Giardino fue breve —alejándose tras la publicación de aquel primer registro para iniciar una etapa solista con el disco Fiel a sus fieles (1990)—, Blanch mantuvo siempre el cariño y respeto de sus excompañeros y de la fanaticada.
En 2013, el vocalista volvió a subirse al escenario junto a Rata Blanca para conmemorar los 25 años de su álbum debut, consolidando un vínculo afectivo que trascendió el paso del tiempo. Tras conocerse la noticia de su deceso, músicos y entidades de la cultura argentina expresaron sus condolencias.
Adrián Barilari, actual cantante de Rata Blanca, le dedicó un sentido mensaje en sus redes sociales acompañado por una imagen juntos en escena, señalando la importancia de recordarlo siempre y agradecerle por dejar un legado compartido en varios escenarios.
A las palabras de homenaje se sumó también el tecladista Danilo Moschen y el Instituto Nacional de la Música (INAMU), quienes destacaron a Blanch como una persona maravillosa y un pilar imborrable en la historia del rock latinoamericano.
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