Traducir la emoción en un ejercicio de instinto antes de buscar explicaciones racionales se consolida como la premisa artística fundamental de Julián Armando Gervasi, el compositor, productor y mente creativa detrás del proyecto Loco Tranquilo.
Nacido en Buenos Aires y actualmente radicado en el barrio Outer Sunset de San Francisco —un entorno costero de vientos y atardeceres cambiantes que ha expandido su paleta sonora—, el músico construye un puente entre su lengua nativa y la intensidad del rock alternativo de guitarra. Su propuesta transita con fluidez entre el post-punk, el indie rock, el rock psicodélico y la alternativa latina.
De cara al próximo 5 de octubre, fecha en la que se estrenará oficialmente el videoclip oficial dirigido por Eber Bravo —y tras un anticipo digital del sencillo—, el proyecto se alista para publicar su flamante y más visceral entrega hasta la fecha: “Sueño”.
Dejando atrás atmósferas más etéreas de trabajos previos, este nuevo lanzamiento adopta una estructura de banda completa que empuja hacia un sonido más afilado, ruidoso y oscuro, encontrando claras resonancias en la tensión atmosférica de Interpol, la energía inquieta de los primeros The Strokes y el pulso hipnótico de Joy Division.
Autenticidad, identidad y la lucha por creer en uno mismo
Grabado y mezclado en los estudios Different Fur de San Francisco por Sean Fonda —quien también asumió la producción junto al propio Gervasi y el baterista Samuel Gonzalez—, el single prioriza la química cruda del directo por encima de la perfección artificial. El apartado instrumental se completa con las guitarras y voces de Julián Armando Gervasi, Nick Jong en el bajo, Javier Madrigal Jr. en guitarras adicionales, y las percusiones a cargo de Tamia Vides-Araya y Maryzelle Ungo, con masterización de Jack Shirley en Atomic Garden Studios.
Líricamente, “Sueño” nació en español como una necesidad emocional ineludible y funciona como una meditación profunda sobre la identidad dentro de los afectos, la sanación a través del dolor y la valentía de sostener los propios sueños tras despertar.
Con un estribillo que actúa como un mantra (“Sueño al despertar, sueño un corazón”), la obra de Loco Tranquilo invita a aceptar la vulnerabilidad y a entender que convertirse en uno mismo es un ejercicio cotidiano de resistencia.
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