¡Revívelo! Suben nuevo conciertazo de Fito Páez repleto de clásicos
10 de febrero de 20263 min de lectura
La vigencia de Fito Páez como uno de los pilares fundamentales del cancionero latinoamericano no es una cuestión de azar, sino el resultado de una trayectoria que sabe renovarse an...
La vigencia de Fito Páez como uno de los pilares fundamentales del cancionero latinoamericano no es una cuestión de azar, sino el resultado de una trayectoria que sabe renovarse ante cada audiencia. En esta ocasión, el foco de la escena musical se traslada al corazón del Cono Sur, específicamente a la ciudad de Villa María, en la provincia de Córdoba, Argentina. Este punto geográfico, aunque pueda resultar ajeno para quienes no habitan la región, alberga uno de los eventos más masivos y prestigiosos de la zona: el Festival Internacional de Peñas. En su edición número 58, el certamen volvió a demostrar su capacidad de convocatoria, y ahora es posible revivir la presentación del rosarino, que ya circula como uno de los grandes hitos audiovisuales de este 2026.
El Festival Internacional de Peñas es un fenómeno particular dentro de la oferta cultural de la región. A diferencia de otros encuentros que se centran exclusivamente en un género, este espacio en Villa María ha evolucionado desde sus raíces folclóricas —las “peñas” tradicionales— hasta convertirse en una plataforma de estándar mundial que recibe a estrellas del pop y el rock internacional. El escenario principal es el Anfiteatro Municipal, una imponente estructura diseñada para generar una acústica envolvente, capaz de albergar a miles de personas bajo una cúpula que permite una conexión visual y auditiva única entre el artista y su público. Para un espectador que no conoce el recinto, se trata de una de las “arenas” más vibrantes de Sudamérica, donde la energía de la multitud suele marcar la diferencia en las interpretaciones en vivo.
Durante la tercera jornada de este ciclo, que se extendió del 6 al 10 de febrero de 2026, Fito Páez asumió el liderazgo de la segunda mitad de la noche. Su aparición ocurrió en un momento de máxima expectativa, tras una serie de actos que ya habían caldeado el ambiente. Desde los primeros acordes, el músico estableció una comunicación directa con los asistentes, quienes colmaron cada rincón del anfiteatro. El repertorio seleccionado fue una pieza de relojería que recorrió décadas de historia musical, logrando que canciones con más de treinta años de antigüedad suenen frescas y necesarias en el contexto actual.
Un recorrido por himnos generacionales y profundidad lírica
El concierto inició con una fuerza imparable. Uno de los momentos más celebrados por la multitud fue la interpretación de “La rueda mágica”, un tema que funciona como un recordatorio del paso del tiempo y la permanencia de los vínculos afectivos. La versión presentada en Villa María destacó por una banda de apoyo que ejecutó cada arreglo con una precisión milimétrica, permitiendo que la voz de Páez navegara con comodidad entre la nostalgia y la euforia. Poco después, el clima cambió hacia una faceta más introspectiva con “Al lado del camino”. Esta pieza, cargada de contenido filosófico, se ha convertido con el paso de los años en el manifiesto personal de Fito, y en el silencio del anfiteatro, su mensaje de autenticidad resonó con una claridad sobrecogedora.
Sin embargo, el rock más visceral también tuvo su espacio reservado. La ejecución de “Ciudad de pobres corazones” transformó la atmósfera del festival. Las guitarras distorsionadas y la interpretación rábida del músico recordaron su capacidad para retratar las heridas de la urbe y el dolor humano, un contraste necesario frente a la luminosidad de sus otros éxitos. Para cerrar la jornada en un punto máximo de comunión colectiva, sonó “Mariposa Tecknicolor”. Este himno, que traspasó hace mucho tiempo las fronteras argentinas para ser parte del patrimonio cultural de toda Latinoamérica, provocó una respuesta coral de tal magnitud que por momentos la voz del público superó al sistema de sonido del escenario.
La oportunidad de ver a Fito Páez en la plenitud de su madurez, en un recinto con la mística del Anfiteatro de Villa María, es un documento imprescindible para entender la evolución de nuestra música. La gira de Páez continúa, pero lo ocurrido en esa calurosa noche de febrero quedará como uno de los testimonios más fieles de su legado.
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