Todo sea por el show: Peluca Milei insiste en su faceta de rockstar y destroza otro clásico del rock
Destacadas
Noticias
Otras

Todo sea por el show: Peluca Milei insiste en su faceta de rockstar y destroza otro clásico del rock

28 de enero de 20262 min de lectura

La intersección entre la política y el espectáculo alcanzó un nuevo punto de fricción en la costa argentina. Mar del Plata, epicentro del turismo estival en el Cono Sur, fue el esc...

La intersección entre la política y el espectáculo alcanzó un nuevo punto de fricción en la costa argentina. Mar del Plata, epicentro del turismo estival en el Cono Sur, fue el escenario de una nueva incursión musical por parte del mandatario Javier Milei. Lo que para sus seguidores representa un gesto de autenticidad y desparpajo, para gran parte de la comunidad artística latinoamericana constituye un fenómeno de apropiación simbólica que ignora, de manera sistemática, el rechazo de los autores originales de las obras que utiliza.

Durante una función teatral de su expareja, la imitadora Fátima Flórez, el jefe de Estado abandonó su lugar en la platea para sumarse a la acción sobre las tablas. Ante un auditorio que registró cada segundo con dispositivos móviles, Milei entonó fragmentos de “El Rock del Gato”, pieza fundamental del catálogo de los Ratones Paranoicos. Esta escena, que rápidamente inundó las redes sociales, reabre un debate necesario sobre los límites de la imagen pública y el uso de la cultura popular como herramienta de propaganda política.

Desde la perspectiva de la industria musical regional, la insistencia del mandatario por adoptar una estética de “rockstar” genera una disonancia significativa. El rock, en su esencia histórica dentro de América Latina, ha funcionado como un espacio de resistencia y cuestionamiento frente a las estructuras de poder. Cuando la máxima autoridad de una nación decide utilizar estos himnos para su propio beneficio mediático, se produce un fenómeno de vaciamiento de sentido. El discurso de rebeldía que habita en los acordes de bandas icónicas se ve neutralizado al servicio de una narrativa oficialista, lo cual despierta una reacción defensiva en los creadores de estas canciones.

La tensión entre el autor y el mandatario

Este episodio en Mar del Plata no es un evento aislado. La trayectoria de Milei en la escena pública está marcada por el uso recurrente de temas que no le pertenecen en términos de afinidad ideológica. El caso más emblemático es el de la agrupación La Renga, cuyos integrantes manifestaron de forma explícita su descontento por el uso de “Panic Show” en actos proselitistas. La banda llegó a emitir comunicados donde aclaraba que su obra no está disponible para sustentar proyectos que consideran opuestos a sus valores fundamentales. A pesar de este rechazo público, el mandatario insiste en su afán por figurar y apropiarse de un cancionero que nació, paradójicamente, para incomodar a figuras como él.

La jornada marplatense incluyó además el denominado “Tour de la Gratitud”, un recorrido por zonas céntricas que permitió al presidente mantener contacto directo con su base de apoyo. Sin embargo, la atmósfera no fue de total armonía. Fuera del teatro, la polarización social se manifestó a través de grupos de protesta que contrastaron con los aplausos de la sala. Este escenario refleja una realidad compleja: el uso del rock como vehículo de comunicación política no logra ocultar las tensiones de una sociedad fragmentada, y para muchos, resulta un ejercicio de insensibilidad artística.

Corre la voz

Comparte esta nota con tu comunidad y ayuda a que más gente descubra la escena.