El músico, compositor y productor argentino Willy Poch publica su nuevo trabajo discográfico titulado SER, un álbum compuesto por trece canciones que explora distintas facetas de la canción romántica, la balada y el bolero.
La producción se estructura a partir de un marcado formato colaborativo, integrando la participación de diversas cantantes para enriquecer el registro expresivo y aportar pluralidad de enfoques interpretativos a cada uno de los temas. Más allá de buscar una única dirección estilística, el repertorio se organiza temáticamente en torno a los cambios vitales, la autenticidad, la superación de las pérdidas y la búsqueda constante de una identidad propia desde la emotividad de las relaciones humanas.
Entre los cortes destacados del material sobresale el sencillo “Una Razón“, una pieza que se inscribe de lleno en la tradición clásica de la balada española. La composición prioriza el desarrollo melódico y la expresividad vocal, alejándose de las sonoridades experimentales para centrarse en los matices de la interpretación, los cambios de intensidad y el manejo de los tiempos en el fraseo.
Esta aproximación refuerza el carácter profundamente romántico del tema, convirtiéndolo en uno de los puentes más directos entre la sensibilidad del autor y los códigos tradicionales de la canción popular hispanoamericana.
Una nutrida trayectoria entre los escenarios, el teatro y Europa
El camino artístico de Poch posee un sólido trasfondo formativo que comenzó desde temprana edad como solista de coros en comedias musicales y operetas, presentándose en recintos emblemáticos como el Teatro Colón, Teatro San Martín y Teatro Cervantes.
Su formación técnica incluyó clases con referentes como Juan del Barrio y Fran Ojstersek —vinculados a Spinetta Jade y Los Abuelos de la Nada—, además de pasar por la escuela del guitarrista Walter Malosetti. Posteriormente, integró agrupaciones como Suez, Insitu y Son del Sur, compartiendo escenarios con figuras de la talla de León Gieco, Julia Zenko y Teresa Parodi.
Una etapa decisiva de su consolidación profesional transcurrió en Milán, ciudad en la que residió durante una década y donde colaboró con Marco Zanelli, productor asociado a artistas de la magnitud de Laura Pausini, Eros Ramazzotti y Zucchero Fornaciari, además de su vínculo con el Festival de San Remo.
En paralelo a su discografía solista —que incluye referencias previas como Corazón Dormido (con la distinguida canción «Montserrat») y Luz Divina—, el músico ha desarrollado una prolífica labor en la composición para artes escénicas y cine, musicalizando obras teatrales dirigidas por figuras como Lito Cruz y aportando temas galardonados para cortometrajes multipremiados como Pechito, hijo de la vida.