Claudio Narea cierra las puertas a Los Prisioneros y Jorge González: “Prefiero dejar las cosas así”
18 de diciembre de 20253 min de lectura
El panorama del rock chileno enfrenta una de sus definiciones más honestas y determinantes. Claudio Narea, el histórico guitarrista y fundador de Los Prisioneros, ha despejado cual...
El panorama del rock chileno enfrenta una de sus definiciones más honestas y determinantes. Claudio Narea, el histórico guitarrista y fundador de Los Prisioneros, ha despejado cualquier duda sobre el futuro de la banda y su relación con Jorge González. Durante su paso por el programa de entrevistas “Te lo Cedo”, conducido por el periodista Rodrigo Sepúlveda, el músico expuso que el vínculo con su antiguo compañero de labores está clausurado de forma definitiva, tras más de dos décadas de distancia y desencuentros que hoy parecen insalvables.
Narea fue enfático al descartar cualquier posibilidad de reconciliación personal o profesional con el vocalista sanmiguelino. Durante la conversación, el guitarrista reveló un antecedente que hasta ahora permanecía en la sombra de la especulación. Según su testimonio, existió un intento de acercamiento por parte de González, el cual fracasó debido a la falta de transparencia en la comunicación.
El punto final a una relación de décadas
El músico detalló que, a pesar de la ausencia de contacto directo por veinte años, hubo un breve intercambio que no prosperó. “Hubo comunicación, pero él me dijo que la iba a negar siempre, a pesar de que él me contactó”, confesó Narea ante la mirada de Sepúlveda. Esta postura evasiva del autor de “El baile de los que sobran” resultó inaceptable para el guitarrista, quien prefiere la claridad sobre los pactos de silencio.
La respuesta de Narea ante tal contradicción fue tajante. El intérprete calificó la situación como “muy rara” y decidió que el camino más sano era la desconexión total. “Prefiero dejar las cosas así. Es un punto final a la relación”, sentenció, eliminando cualquier esperanza de los fanáticos por un reencuentro. Para el guitarrista, la base de cualquier vínculo es la franqueza, un elemento que, a su juicio, se perdió hace tiempo. “Si él me dijera ‘ven, quiero hablar contigo’, sería distinto. Pero yo no ando con cosas raras con la gente”, puntualizó.
La desconexión creativa en el retorno de 2003
Más allá de las rencillas personales, Narea profundizó en las razones artísticas que erosionaron la estructura de Los Prisioneros. El guitarrista reconoció el talento de González en sus inicios, al señalar que fue “un compositor notable en los años 80”. Sin embargo, su percepción sobre el trabajo posterior de su colega es crítica y marca una brecha técnica difícil de ignorar.
Al analizar las composiciones de los años 2000, Narea expuso su dificultad para integrarse al nuevo sonido que Jorge González proponía. “Eran canciones más habladas, con poca melodía, y yo no sabía cómo entrar ahí como músico”, explicó. Esta diferencia en el enfoque rítmico y melódico fue uno de los detonantes de la tensión durante la grabación del disco homónimo de 2003. Según el guitarrista, González “tenía una prisa máxima por grabar algo ya”, mientras que él abogaba por un proceso de maduración más extenso para las piezas musicales.
Sobre el álbum que selló la segunda ruptura del grupo, Narea mantuvo una postura ambivalente pero honesta. Admitió que el disco publicado en 2003 “tiene sus momentos, pero también canciones que no estaban muy interesantes”. En retrospectiva, el músico cree que el error fue intentar forzar una nueva identidad creativa en lugar de abrazar el legado de sus éxitos pasados. De hecho, planteó una alternativa que pudo haber salvado la continuidad de la banda: “Para que la banda siguiera, tendríamos que haber obviado la parte de hacer canciones nuevas. Juntarse solo para hacer conciertos y giras habría funcionado mejor”.
Un presente lejos de la sombra de la banda
En la actualidad, Claudio Narea se concentra en su propia carrera y en el formato que ha desarrollado para mantener vivo el espíritu de sus composiciones. Si bien reconoce la magnitud de lo que representó el trío original, se siente satisfecho con su autonomía actual y la respuesta de la audiencia hacia sus presentaciones personales.
“No es lo mismo que tocar con Los Prisioneros, pero hacemos un buen show, la gente queda contenta y nos vuelven a invitar”, concluyó el artista. Con estas palabras, Narea no solo cierra la puerta a un pasado de conflictos, sino que reafirma su identidad como un músico que prioriza la honestidad y el respeto por el escenario, lejos de las intrigas y las “cosas raras” que, por años, empañaron la leyenda de la banda más importante de Chile.
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