El excéntrico Joaquín Levinton estrenó su disco solista debut
4 de marzo de 20263 min de lectura
El pasado 3 de marzo, en coincidencia con su quincuagésimo primer cumpleaños, Joaquín Levinton oficializó el lanzamiento de “Yo soy Joaquín”, su esperado álbum debut como solista....
El pasado 3 de marzo, en coincidencia con su quincuagésimo primer cumpleaños, Joaquín Levinton oficializó el lanzamiento de “Yo soy Joaquín”, su esperado álbum debut como solista. El líder de Turf, conocido por su histrionismo inagotable y su capacidad para facturar himnos populares, se despoja aquí de la armadura grupal para sumergirse en una obra que funcionó como un secreto guardado durante quince años.
La aparición de este disco en 2026 no es un movimiento impulsivo. Representa la culminación de una odisea que comenzó tres lustros atrás, cuando Levinton y el productor Ezequiel Araujo (pieza clave en la arquitectura sónica de figuras como El Otro Yo) iniciaron una serie de grabaciones experimentales. Durante mucho tiempo, el material original se consideró extraviado, lo que alimentó el mito de un “disco perdido”. Tras el hallazgo de las cintas, el dúo retomó el proyecto en el estudio Sound Ambition, donde el proceso de mezcla y pulido final tomó forma entre 2024 y 2025.
La artesanía del sonido análogo en la era digital
Lo que define a “Yo soy Joaquín” es su compromiso con la calidad orgánica. En un mercado saturado por producciones de plástico y ritmos programados por algoritmos, Levinton y Araujo optaron por un camino inverso: instrumentos reales, baterías tocadas con pulso humano y una paleta de sonidos análogos que otorgan a la obra una textura cálida y atemporal.
El álbum se compone de nueve canciones que transitan por un espectro sonoro amplio. Aquí, la electricidad propia del rock de guitarras se asocia de forma natural con una orquestación pop refinada. La producción musical eleva las melodías imbatibles de Joaquín a un plano de sofisticación que, si bien conserva el espíritu lúdico del artista, devela una faceta técnica mucho más ambiciosa de lo que solemos ver en sus trabajos con Turf.
Un viaje caleidoscópico a la identidad del artista
El título del álbum funciona como una declaración de principios. “Yo soy Joaquín” no es solo un nombre; es la confirmación de que existe un universo creativo paralelo al de su banda madre. Mientras Turf es la celebración colectiva y el hit de estadio, este debut solista es un viaje caleidoscópico a la psique de un músico que ha vivido todas las etapas del rock argentino.
Las letras abandonan por momentos la ironía para abrazar una honestidad que solo se alcanza tras décadas de recorrido. El disco refuerza el carácter personal del proyecto al haber sido publicado el día de su cumpleaños, cerrando un círculo de madurez artística. Levinton se permite explorar géneros y arreglos que quizás no encajarían en la dinámica democrática de una banda de cinco integrantes.
“Este trabajo se mantuvo guardado durante mucho tiempo y hoy sale a la luz en su mejor versión”, señalan desde el entorno del artista, subrayando que la espera solo sirvió para que las canciones maduraran con la elegancia necesaria.
El presente de una figura emblemática
La carrera solista de Levinton no implica, bajo ninguna circunstancia, un adiós a Turf. Por el contrario, ambos mundos conviven de forma armónica. El brillo actual de la banda se ve potenciado por esta nueva dimensión artística de su vocalista. Joaquín sigue siendo esa figura carismática y magnética, pero con “Yo soy Joaquín”, suma un peso específico a su currículum que lo posiciona como un compositor capaz de sostener su propio legado desde la individualidad.
El disco ya se encuentra disponible en todas las plataformas y promete ser uno de los puntos de inflexión en la crítica especializada de este año. La excentricidad de Levinton, lejos de ser un simple disfraz, se consolida aquí como el motor de una de las propuestas más frescas y auténticas del rock rioplatense contemporáneo.
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