81 años del nacimiento de Sandro: Cuando el rock latino se rindió a sus pies
Autor no informado2 min de lectura
Conmemorar la figura de un artista fundamental implica transitar por los cimientos de la cultura popular de América Latina. Roberto Sánchez Ocampo, universalmente conocido como Sandro, nació en Buenos Aires el 19 de agosto de 1945 y falleció en Mendoza el 4 de enero de 2010.
Tras pasar su infancia y adolescencia en el partido de Lanús y afincarse posteriormente en su histórica mansión de Banfield, el músico construyó un legado incalculable. Su partida, ocurrida tras un doble trasplante de corazón y pulmón, enlutó a un país entero: más de 50 mil personas lo despidieron en el Congreso y otras 100 mil acompañaron el cortejo fúnebre entonando sus clásicos hasta el cementerio de Longchamps.
Desde sus inicios junto a Los de Fuego hasta consolidarse como el gran Sandro de América, el artista transformó la escena musical mediante una identidad escénica revolucionaria. Su cabello largo, las camisas abiertas, sus característicos movimientos y una voz inconfundible lo diferenciaron del resto.
Durante las décadas de 1960 y 1970, canciones como “Rosa, Rosa”, “Dame fuego”, “Porque yo te amo”, “Así” y “Trigal” ingresaron de manera definitiva en la memoria colectiva. Su impacto trascendió los surcos de los vinilos, abarcando una destacada trayectoria en el cine y la televisión que lo catapultó al estatus de estrella total.
El día en que el latino se rindió ante el Gitano
Ese profundo arraigo popular encontró uno de sus homenajes más memorables en el ámbito del rock cuando se editó el álbum Tributo a Sandro: Un disco de rock.
Lanzado en agosto de 1999 bajo la producción de Afo Verde para el sello BMG, el proyecto reunió a trece artistas fundamentales para versionar los mayores éxitos de Roberto Sánchez en vida, justo cuando el ídolo cumplía 54 años y venía de romper récords con un ciclo histórico de 40 recitales consecutivos en el Teatro Gran Rex ante más de 128.000 espectadores.
Aquella obra cumbre logró reunir a una constelación irrepetible de referentes continentales que reinterpretaron el cancionero gitano con la energía propia de las guitarras eléctricas.
El disco contó con la participación estelar de bandas y solistas de la talla de Attaque 77, Los Fabulosos Cadillacs, Divididos, Los Caballeros de la Quema, Bersuit Vergarabat, León Gieco, Molotov, Aterciopelados, Javiera Parra & Los Imposibles y Virus, entre otros.
Hoy en día, esta pieza de 13 canciones se mantiene como una cotizada gema de colección para los fanáticos, consolidando el puente definitivo entre la balada romántica fundacional y la potencia del rock latinoamericano.
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