A 48 años del debut de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la banda más grande de Argentina
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A 48 años del debut de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la banda más grande de Argentina

6 de enero de 20263 min de lectura

El 6 de enero de 1978 representa una fecha sagrada para la cultura popular y el rock en español. En un rincón bohemio del norte de Argentina, específicamente en la ciudad de Salta,...

El 6 de enero de 1978 representa una fecha sagrada para la cultura popular y el rock en español. En un rincón bohemio del norte de Argentina, específicamente en la ciudad de Salta, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota ofrecieron su primer recital oficial ante un público que no pertenecía a su círculo íntimo de amistades. Este evento, que hoy cumple 48 años, no solo marcó el inicio de una trayectoria musical sin precedentes, sino que también sembró la semilla de lo que se convertiría en la banda de culto más influyente y masiva de la región.

La génesis de la leyenda en el norte argentino

La elección de Salta como punto de partida no fue producto de una estrategia comercial, sino de las circunstancias políticas y personales de sus integrantes. Durante 1976, Skay Beilinson y “la Negra” Poli se establecieron en el norte para escapar de la persecución y el clima represivo que imperaba en la ciudad de La Plata. Bajo este contexto de exilio interno, la banda comenzó a gestar una identidad propia, lejos del hermetismo de su ciudad natal, y encontró en el paisaje salteño el espacio ideal para realizar sus primeras experimentaciones sonoras.


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El líder y vocalista de la agrupación, Carlos “Indio” Solari, reconoció años más tarde en sus memorias que este show fue el verdadero debut de la banda. Hasta ese momento, el grupo funcionaba más como un colectivo artístico que como una formación musical profesional. Al enfrentarse a una audiencia desconocida en el Polaco Bar, los músicos abandonaron la zona de confort de las reuniones privadas para validar su propuesta artística ante extraños, un paso fundamental para la consolidación del proyecto.

Un viaje iniciático marcado por la lisergia y el azar

La travesía desde La Plata hacia Salta constituye en sí misma una pieza de la mitología ricotera. El financiamiento del viaje estuvo a cargo del artista plástico Rocambole Cohen, quien pagó los boletos para saldar una deuda pendiente con el grupo. Los integrantes viajaron en un ómnibus que bautizaron como “El ex preso imaginario”, un trayecto que el propio Solari describió como un delirio constante. Entre paradas absurdas y controles policiales propios de la época, los músicos mantuvieron una atmósfera de psicodelia y experimentación que luego trasladaron directamente al escenario.

Aquel viaje no solo transportó a personas, sino que movilizó un concepto estético que mezclaba la música negra, el jazz y un humor absurdo difícil de clasificar. El desorden y la precariedad técnica del traslado fueron el preludio de una presentación tumultuosa, pero cargada de una energía salvaje. Esta esencia artesanal se mantuvo como un sello distintivo del grupo a lo largo de las décadas, incluso cuando sus conciertos pasaron de pequeños bares a estadios repletos de seguidores.

El Polaco Bar: Escenario de un caos fundacional

El sitio elegido para la histórica cita fue el Polaco Bar, propiedad de Héctor Aleksandrowicz. Este recinto, ubicado en la calle Deán Funes 82, era un refugio para poetas, intelectuales y almas errantes de la zona. En un escenario minúsculo y oscuro, la banda desplegó un repertorio que, según los testigos, sonó desprolijo e improvisado. La crónica de la época destacó una concurrencia numerosa y un público que recibió con sorpresa una performance que rompía con los cánones establecidos del rock convencional.

El legado de la mayor banda de culto en Latinoamérica

Lo que ocurrió aquella noche en Salta fue el primer paso hacia la construcción de una de las mejores bandas de rock en la historia de Latinoamérica. Los Redonditos de Ricota no solo crearon canciones que se convirtieron en himnos generacionales, sino que también instauraron un modelo de producción independiente que desafió a las grandes corporaciones discográficas. Su mística, centrada en la autonomía y en una conexión espiritual con sus seguidores, no tiene comparación en el mercado musical hispanohablante.

A 48 años de aquel debut caótico, el legado de Patricio Rey permanece intacto. Aquel recital en el Polaco Bar fue el inicio de un fenómeno sociológico que trascendió la música para transformarse en un estilo de vida para millones de personas. La banda demostró que la autenticidad y la resistencia cultural son pilares capaces de sostener un mito que, décadas después de su separación, sigue más vivo que nunca en cada rincón del continente.

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